Hay seleccionadores que hacen listas. Y hay seleccionadores que hacen declaraciones de principios. Thomas Tuchel acaba de publicar la convocatoria de Inglaterra para el Mundial 2026, y lo que ha hecho no es simplemente elegir 26 jugadores: es mandar un mensaje clarísimo sobre qué tipo de equipo quiere llevar a Norteamérica.
Cole Palmer. Phil Foden. Trent Alexander-Arnold. Tres jugadores que en cualquier lista normal de cualquier seleccionador inglés serían intocables. Los tres en casa. Palmer fue el jugador del año en 2024 con el Chelsea, pero una lesión de ingle y una temporada irregular le han costado el billete. Foden fue fundamental en la Euro 2024, pero tuvo menos protagonismo en el City este año y Tuchel no perdona. Y Trent Alexander-Arnold, uno de los mejores laterales del mundo, capaz de jugar también en el centro. Fuera. Punto. Tuchel tiene una idea de equipo y si no encajas en ella, no importa tu nombre.
Ivan Toney es la más llamativa. El delantero lleva exactamente 7 minutos jugados bajo las órdenes de Tuchel. Siete. Está jugando en Arabia Saudí. Y sin embargo, está en el Mundial. Tuchel valora su presencia física, su juego de espaldas, su capacidad para resolver en espacios pequeños. Es el nueve que cuando necesitas un gol en el minuto 85 quieres en el campo.
Noni Madueke (Arsenal) también entra y suma juventud y verticalidad. Y luego está el caso Rashford: el extremo, que se fue del Manchester United al Barcelona en el mercado de invierno, también está en la lista. Lo cual dice mucho del nivel de la plantilla inglesa — y quizás algo del nivel del United, que vendió a un jugador que acaba siendo convocado para el Mundial con otra camiseta en el pecho.
La pregunta del millón. Tienen a Kane, que lleva décadas siendo el mejor delantero inglés sin ganar nada con la selección. Tienen a Bellingham, que puede decidir un partido él solo. Tienen a Rice y Saka en plena madurez. Pero sin Foden ni Palmer, les falta ese creador de juego que en un momento de bloqueo saca un pase imposible o un regate inesperado.
Tuchel apuesta por el equipo, por la solidez, por el trabajo colectivo. Es la filosofía alemana aplicada a la selección inglesa. Puede funcionar. También puede acabar en otro torneo de "it's coming home" que se queda a medias. El fútbol tiene esa costumbre. Y los ingleses, también.