Hay entrenadores que ganan. Y luego está Unai Emery, que gana en Europa como si hubiera nacido para eso — porque básicamente sí. Esta noche en Estambul, el técnico de Hondarribia se ha puesto su quinta corona de la Europa League. Tres con el Sevilla. Una con el Villarreal. Y ahora una con el Aston Villa, que llevaba 44 años esperando un título europeo y una generación entera de aficionados en Birmingham que nunca había sabido lo que era esto.
El resultado fue claro y contundente: 3-0 al Friburgo. Sin historia, sin sufrimiento, sin penaltis. Como manda Emery. Tielemans abrió el marcador en el minuto 42 con un golazo de volea en el área tras un córner corto. Emiliano Buendía, que firmó una actuación de matrícula con gol y asistencia, amplió la ventaja poco después del descanso. Y Morgan Rogers puso el tercero en el 58, asistido por el propio Buendía.
El camino del Villa hasta Estambul fue una demostración de poderío: 3-0 al Lille en octavos, 7-1 al Bologna en cuartos, 4-1 al Nottingham Forest en semis. Números de equipos que no solo quieren ganar, sino que quieren dejar claro quién manda. Emery cogió un equipo al borde del descenso hace menos de cuatro años y lo ha convertido en campeón europeo. El futuro rey de Inglaterra estuvo en las gradas disfrutando como un "Villano" más.
Con este título el Aston Villa se clasifica para la Supercopa de Europa ante el ganador de la Champions — PSG o Arsenal el 30 de mayo en Budapest. Y además entra directamente en la fase de grupos de la próxima Champions League. De faro del descenso a institución europea en menos de cuatro años.
¿Qué más puede hacer Emery? Ha ganado cinco Europa Leagues con cuatro equipos distintos. Ha llevado al Aston Villa a cuartos de Champions la temporada pasada. Ha convertido Birmingham en una ciudad de fútbol europeo. La pregunta no es qué más puede hacer — es cuándo parará. Y todo apunta a que la respuesta es: nunca.