Hay jugadores que se retiran cuando toca. Que leen el momento, ponen la rodilla en el suelo, lloran un poco y se van entre aplausos. Y luego está Iago Aspas, que lee el momento, lo procesa, y decide que todavía no. Una vez más. "Iago, unha máis", como reza el lema que ha vuelto a resonar en Vigo esta mañana.
El 21 de mayo de 2026, el Celta hizo oficial lo que muchos esperaban y otros temían que no llegase: el de Moaña renueva por una temporada más, hasta junio de 2027. Y no solo eso: tras colgar las botas, permanecerá vinculado al club en funciones dentro de la estructura deportiva hasta 2030. En román paladino: Iago Aspas no se va nunca del Celta. Y el Celta no quiere que se vaya.
Los números ya son de otro mundo: 402 partidos de Liga con la camiseta celeste, 169 goles y 72 asistencias. Máximo goleador histórico del club. Más partidos disputados que nadie en la historia del Celta. Y a los 37 años —cumplirá 38 en agosto— sigue siendo capaz de desequilibrar, de inventar, de hacer cosas que el fútbol moderno ha olvidado que existen.
Pero hay un motivo concreto y muy hermoso detrás de esta renovación: el Deportivo de La Coruña ha ascendido a Primera División. El histórico rival gallego vuelve a la élite, y Aspas quería estar ahí. Jugar el primer Celta-Depor en Primera desde hace muchos años. Ser parte de ese derbi. Con 37 primaveras, el de Moaña sigue teniendo ganas de historia.
El partido que viene tiene nombre y apellido. Y ese apellido es Aspas. Gracias por quedarte.