Hay noticias que te hacen saltar del sofá. Y luego hay noticias que te hacen mirar el calendario para asegurarte de que no es 1 de abril. La vuelta de José Mourinho al Real Madrid es de las segundas. Pero es real. Fabrizio Romano, el oráculo del mercado, lo confirmó el 18 de mayo: acuerdo verbal de dos años entre el Special One y el club blanco.
Mourinho llega en un momento muy particular del Madrid. La temporada 2025/26 ha sido, sin suavizar los términos, un auténtico desastre. Xabi Alonso, que llegó con toda la ilusión del mundo, fue destituido en enero tras perder la final de la Supercopa contra el Barcelona. Álvaro Arbeloa, técnico del Castilla, tuvo que apagar el fuego de interino. Y el Barça de Hansi Flick se ha llevado LaLiga por 14 puntos de diferencia. Dos veces seguidas.
La operación tiene todos sus flecos: el anuncio oficial se producirá el 23 de mayo, tras el partido Real Madrid vs Athletic Club. La compensación al Benfica, su actual club, ronda los 7 millones de euros. Contrato hasta mediados de 2028.
¿Qué puede aportar Mourinho? Estructura defensiva, mentalidad competitiva y, sobre todo, una capacidad de motivación que no tiene igual. El problema es que el fútbol de 2026 ya no es el de 2010-2013. Habrá que ver si el dinosaurio más inteligente del banquillo se ha adaptado a los nuevos tiempos.
El gran duelo que nos espera el próximo curso: Mourinho vs Flick. El caos organizado contra el fútbol posicional. El autobús delante del área vs la presión tras pérdida. Los titulares en la pretemporada van a ser épicos.