Mientras caían los gigantes europeos, Brasil pasó por el susto pero se salvó: 2-1 a Japón en Houston con un gol agónico de Gabriel Martinelli cuando ya olía a prórroga. La Canarinha de Ancelotti sufre, pero sigue viva.
El partido. Japón no leyó el guion. Cerca de la media hora, Kaishu Sano robó en el centro del campo y fusiló desde la frontal para el 0-1. Los Samuráis Azules acariciaban su primer pase a octavos en 60 años. Pero Casemiro empató de cabeza y, cuando Zion Suzuki y el poste ya le habían negado el gol a Vinícius, apareció la magia.
El pase mágico de Bruno. En el tramo final, Bruno Guimarães amagó el disparo, dejó sentada a media defensa y habilitó a Martinelli, que no perdonó para el 2-1. Con esa, Bruno firma su cuarta asistencia del torneo (récord del siglo, igualando a Ballack, Totti y Cuadrado) y Casemiro iguala el récord de partidos mundialistas sin perder.
Lo que viene. Brasil no brilló, pero los grandes también ganan sufriendo. Ancelotti tendrá trabajo de cara a octavos, donde le espera Noruega el 5 de julio en Nueva York. Japón se marcha con la cabeza muy alta tras plantarle cara a la Canarinha.
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Brasil 2-1 Japón, el 29 de junio de 2026 en Houston. Sano adelantó a Japón, Casemiro empató de cabeza y Gabriel Martinelli marcó el gol de la victoria sobre el final.
Firmó su cuarta asistencia del torneo, igualando el récord de asistencias en un Mundial de este siglo que compartían Ballack, Totti y Cuadrado.
Contra Noruega, el 5 de julio en Nueva York.