Cuando Fabrizio Romano no tiene que confirmar nada porque lo confirma el propio Ancelotti en rueda de prensa, sabes que la noticia es gorda. Neymar Jr. irá al Mundial 2026. A sus 34 años. Con un historial de lesiones que haría temblar a cualquier médico deportivo. Y con Ancelotti diciendo que "puede mejorar su condición física hasta el primer partido".
Eso, traducido del italiano al futbolés, significa: "No está al cien por cien, pero lo llevamos igual."
El gran perjudicado es João Pedro del Chelsea, que venía de una temporada sobresaliente en la Premier y se queda fuera de la lista de 26. En Brasil la reacción ha sido mixta: media nación celebrando el regreso del hijo pródigo; la otra media preguntándose si esto es futbolísticamente sensato.
Lo que nadie puede negar es el peso histórico del momento: esta será la cuarta Copa del Mundo de Neymar. En 2014 fue el anfitrión con la rodilla rota. En 2022, el sueño acabó en cuartos. En 2026, a los 34, tiene una última oportunidad de conseguir lo único que le falta para ser el mejor brasileño de su generación.