Por fin ganamos en casa, aunque nos costó más de la cuenta contra un rival que no debería darnos estos sustos. El Córdoba llegó a ponerse por delante en el dieciocho con un gol de Jacobo González que nos pilló desprevenidos, pero supimos reaccionar. Nuestro equipo mejoró significativamente en la segunda mitad y logramos doblegar a unos andaluces que tuvieron más posesión pero menos claridad en las ideas.
César Gelabert nos emparejó en el treinta con un tanto que nos permitió respirar antes del descanso. El segundo tiempo fue nuestro, especialmente cuando Jonathan Dubasin marcó en el sesenta y nueve para sellar una victoria que, siendo sinceros, no debería haber sido tan complicada. El Córdoba dispuso de más oportunidades de las que querríamos permitir, pero nuestro portero fue determinante con cuatro paradas importantes.
Mirando hacia delante, esto es solo el mínimo en la primera jornada. Somos el Sporting, aspiramos a competir por el ascenso, y no podemos permitirnos estos partidazos contra equipos de segunda fila. Necesitamos más intensidad, más control y una posesión más efectiva. Con solo el treinta y cinco por ciento del balón no ganaremos la categoría. Esta es una victoria importante pero insuficiente si queremos estar donde creemos que nos corresponde.