Ganamos 3-2 en el Zorrilla y por fin sacamos un resultado importante fuera de casa, pero nos costó más de la cuenta contra un Valladolid que no es de los grandes. Juan Otero nos puso por delante en el minuto 12 con una acción de calidad que nos permitió controlar el partido, pero enseguida nos empataron y ahí empezó el sufrimiento. Dominaron posesión todo el encuentro, nos metieron presión constante y jugaron con mucha más fluidez que nosotros. Así no se puede competir por el ascenso.
El punto de inflexión llegó con el gol de Dubasin en el 79, que nos volvió a poner arriba cuando el partido se nos escapaba. Parecía que habíamos resuelto, pero en el descuento nos empataron de nuevo y estuvo a punto de ser un castigo para nuestra falta de solidez defensiva. Tres tarjetas amarillas nuestras en un partido tenso demuestran que anduvimos tensos y desconcentrados.
Mira, la victoria es buena y sumamos tres puntos que necesitábamos, pero exijo mucho más al equipo. Con solo 36% de posesión y siete tiros a puerta contra diecisiete del rival, ganamos porque tuvimos puntería en momentos clave. Pero si queremos competir arriba, no podemos dejar que equipos de esta categoría nos dominen de esa forma. Tenemos que mejorar la posesión, la paciencia en ataque y la concentración defensiva.