Ganamos en Valladolid, por fin nos llevamos los tres puntos en un partido que nos costó más de la cuenta. Salimos bien, con Juan Otero adelantándonos en el minuto 12, pero nos dejamos dominar en posesión y sufrimos el empate de Peter Federico poco después. Durante casi toda la segunda mitad aguantamos un asedio constante del Valladolid, que tuvo el balón la mayor parte del encuentro. Fue un partido de sufrir, sin dudas, pero eso que buscamos está ahí: competitividad y capacidad de ganar aunque las cosas no salgan como planeamos.
Jonathan Dubasin nos metió el 2-1 en el 79, cuando parecía que nos íbamos a conformar con el empate. Creímos que estábamos fuera de peligro, pero Jorge Delgado nos metió un susto brutal en el 90+3, casi nos roba un punto que habríamos merecido poco. Los nervios en defensa y esas tres amarillas que vimos hablan de una tensión innecesaria. Tuvimos posesión mínima, apenas siete tiros, pero aprovechamos nuestras ocasiones cuando las tuvimos.
Esta es la actitud que necesitamos mantener si queremos aspirar a estar arriba. No podemos perdonar estos partidos complicados, porque la categoría no perdona. Ganamos, sí, pero exijo más orden defensivo y menos sufrimiento en los últimos minutos. El Sporting tiene que competir siempre, aunque sea con menos balón. Esto está bien, pero hay que mejorar sustancialmente.