Ganamos, sí, pero nos costó más de la cuenta. El Sporting se impuso 1-0 al Zaragoza en El Molinón gracias a un tanto de Juan Otero en el minuto 25, pero el desarrollo del partido dejó mucho que desear. Sufrimos una expulsión en defensa que complicó aún más las cosas, y tuvimos que replegarnos y sufrir durante buena parte del encuentro. Por fin conseguimos los tres puntos, pero no fue el partido que esperábamos en casa.
El gol de Otero fue lo que nos sacó adelante en una primera mitad donde tuvimos dificultades para encontrar nuestro juego. Después, con la inferioridad numérica, el equipo se dedicó a defender con orden y a aprovechar los espacios en transiciones rápidas. Zaragoza nos acosó, lanzó 22 tiros, pero apenas pudimos convertir ocasiones claras. Las paradas fueron decisivas para mantener la portería a cero.
Este resultado es importante, pero exijo mucho más. No podemos competir por el ascenso jugando así. Tenemos que mejorar nuestra posesión, ser más verticales y dominar los partidos en casa. El Sporting debe ser protagonista, no espectador. La victoria nos da oxígeno, pero la exigencia debe ser máxima si queremos estar en lo alto.