Empatamos sin goles en El Molinón contra Las Palmas, y francamente, es frustrante. Salimos a competir pero fuimos claramente inferiores durante la mayor parte del partido. Ellos manejaron el balón con comodidad, tuvieron el 68% de posesión mientras nosotros apenas tocamos el esférico. No fuimos capaces de imponer nuestro juego en casa, y eso es inaceptable si queremos estar en la lucha por el ascenso.
Las ocasiones fueron prácticamente nulas en ambas áreas. Apenas generamos peligro con un único tiro a puerta, mientras que Las Palmas nos metió dos. Pudo haber sido peor, eso sí, porque tuvimos suerte con un par de intervenciones de nuestro portero. Las Palmas dominó los tiempos muertos, controlaron el ritmo y nosotros simplemente no estuvimos a la altura necesaria para plantarles cara en nuestro estadio.
Un punto así no nos sirve para nada. Los equipos que aspiran al ascenso no pueden permitirse actuaciones tan anodinas en casa. Necesitamos intensidad, circulación de balón y capaces de crear ocasiones claras. Esto fue demasiado pobre, demasiado blando. Si seguimos así, nos quedaremos en el camino. El Sporting tiene que exigirse mucho más.