El Cádiz y el Real Valladolid repartieron puntos en el Nuevo Mirandilla en un partido cerrado y defensivo donde ninguno de los dos equipos logró romper la igualdad. El encuentro transcurrió sin goles, en línea con el bajo número de ocasiones claras generadas por ambos contendientes. El equipo gaditano controló ligeramente menos el balón, con un 48,9% de posesión frente al 51,1% vallisoletano, lo que se reflejó en un dominio territorial muy ajustado durante los noventa minutos.
El Real Valladolid fue más peligroso en términos de intentos ofensivos, disparando en once ocasiones frente a las seis del Cádiz, aunque solo consiguió rematizar una de esas ocasiones a puerta. Los gaditanos apenas probaron fortuna, completando apenas dos disparos al objetivo. La disciplina fue determinante en el partido: el Cádiz acumuló seis tarjetas amarillas que condicionaron considerablemente su juego y agresividad defensiva, mientras que los vallisoletanos recibieron tan solo una.
Para el Cádiz, este empate sin goles supone un punto salvado después de una actuación donde los problemas defensivos se evidenciaron en la acumulación de amonestaciones. El Real Valladolid, pese a su mayor generación de ocasiones, no supo aprovechar su superioridad y se marcha de Cádiz con el mismo resultado, sin conseguir la victoria que su dominio merecería.