Perdimos 2-1 en Mendizorrotza contra el Mirandés y es un resultado que duele porque no fuimos capaces de capitalizar nuestra superioridad. Dominamos la posesión con casi el 55% del balón, pero eso de poco nos sirvió cuando nos metieron dos goles en momentos críticos. El Mirandés fue más efectivo, más directo, y nosotros no estuvimos a la altura que se nos exige en una categoría donde aspiramos a competir por el ascenso.
Carlos Fernández nos puso por delante con su tanto en el 52', pero no supimos mantener la ventaja. El equipo desapareció en los momentos decisivos. El segundo gol de Gonzalo Petit en el 88' fue la puntilla que nos sacó de la Copa. Lo más vergonzoso es que ellos dispararon 20 veces a puerta con solo 9 claras, mientras nosotros apenas generamos peligro con 8 tiros y solo 2 a puerta. Esas cifras no mienten: fuimos imprecisos, lentos en ataque y sin la contundencia que caracteriza a un equipo que quiere ascender.
Este resultado es inaceptable. No se trata de que el rival fuera superior, sino de que nosotros no competimos como se merece esta afición. Tenemos que exigirnos más, mucho más. El Sporting tiene que pelear por estar arriba, y estos partidos contra equipos directos no se pueden regalar así. Hay que reaccionar ya.