Volvemos a dejar puntos en casa y eso es inaceptable si queremos luchar por el ascenso. Empatamos 1-1 contra el Eibar en un partido donde dominamos claramente: 61,6% de posesión, 13 tiros totales y 6 a puerta. Nos metieron gol en el minuto 5, un golpe muy duro que nos dejó tocados psicológicamente. A partir de ahí tuvimos que empujar, pero la efectividad brilló por su ausencia. Fue una actuación de dominio sin recompensa, típica de los equipos que no ganan.
Lo que duele es cómo llegamos al gol. El Eibar apenas tuvo dos ocasiones claras y en una de ellas Corpas nos golpeó tempranero. Nosotros generamos peligro constantemente en el segundo tiempo, tuvimos los recursos para ganar, pero no fuimos capaces de materializar. Eso es lo que te mata en Segunda División: la falta de precisión, la falta de gol. Nuestro portero apenas tuvo trabajo mientras el suyo salvó situaciones claras.
Un punto en El Molinón no vale de nada cuando aspiramos a estar arriba. Necesitamos victorias, no empates contra equipos como el Eibar. El Sporting tiene que exigirse más. Así no competimos por nada. Seguimos en la lucha, pero partidos como estos nos lastra. Hay que reaccionar ya.