Empatamos en casa contra el Eibar sin ser capaces de ganar cuando teníamos todo a nuestro favor. Un punto que no sirve para nada si queremos pelear por el ascenso. Dominamos la posesión con un 61,6%, tuvimos 13 tiros totales y 6 a puerta, pero nuevamente no fuimos eficaces cuando más importaba. Estos números no mienten: tuvimos todas las armas para ganar, pero fallamos donde más duele.
El partido se torció desde el minuto 5 cuando nos metieron gol de José Corpas. Ahí teníamos que haber reaccionado inmediatamente, pero tardamos demasiado en encontrar la portería contraria. Solo conseguimos un gol cuando ya habían pasado la mayoría de los 90 minutos. El Eibar apenas disparó tres veces a puerta y nosotros seis, pero eso demuestra nuestra falta de contundencia ofensiva. No aprovechamos el dominio territorial que ejercimos durante casi todo el encuentro.
Este Sporting no tiene el nivel competitivo que exige la categoría. Empates como estos nos alejan del objetivo. Si realmente queremos estar en la lucha por el ascenso, no podemos seguir regalando puntos de esta manera. Tenemos que ser más contundentes, más efectivos, más ambiciosos. El Molinón merece un equipo que gane en casa, no que empate contra equipos como el Eibar.