El Almería se impuso con contundencia en Butarque en una actuación que evidencia su efectividad defensiva. Los visitantes aprovecharon sus ocasiones desde el primer tiempo, cuando Adri Embarba abrió el marcador en el minuto once con un gol que sentenciaría la tarde del Leganés. Daijiro Chirino incrementó la ventaja tras el descanso en el cincuenta, y Arnau Puigmal cerró la goleada en el tiempo de descuento. A pesar de la superioridad territorial pepinera, con un 58.1 por ciento de posesión y 22 tiros totales, la defensa almeriense fue prácticamente impenetrable.
Los números reflejan la eficiencia visitante: solo cuatro tiros a puerta del Almería resultaron devastadores, mientras que el Leganés desperdició oportunidades con diez disparos al arco. La intensidad táctica se evidenció en las tarjetas amarillas, con cuatro para los visitantes frente a una para los locales. El Almería mostró solidez defensiva con nueve paradas que frenaron los ataques legañés.
Este resultado consolida la fortaleza defensiva y transicional del Almería, capaz de castigar la imprecisión rival. Para el Leganés, la derrota subraya sus dificultades para traducir posesión y generación de juego en goles concretos, un problema recurrente que penaliza sus aspiraciones en la categoría.