Volvemos a quedarnos en las aguas de la mediocridad. El Sporting empató 1-1 contra el FC Andorra en El Molinón, y francamente, es un resultado que nos aleja más del ascenso de lo que nos acerca. Dominamos la posesión en ataque con 23 tiros totales y 10 a puerta, pero eso de poco nos sirve cuando no somos capaces de cerrar partidos contra equipos que no están para competir con nosotros. Andorra nos robó un punto que merecíamos perder por nuestra incapacidad ofensiva.
El gol de Lautaro De León en el minuto 80 fue el golpe de realidad que nos faltaba. Hasta ese momento, fuimos superiores, pero en el fútbol no basta con serlo. Nuestros delanteros no encontraron la claridad necesaria, desaprovechamos oportunidades que ante aspirantes al ascenso son oro puro. Andorra apenas nos inquietó, apenas nos hizo trabajar a nuestro portero, pero les dimos lo que querían: un empate que les sienta de maravilla.
Esto no es Sporting. Un punto contra Andorra es un fracaso. Si queremos pelear por el ascenso, necesitamos ganar estos partidos sin discusión. Nuestra actitud ofensiva debe ser más contundente, más fría. Mientras sigamos dejando puntos en casa contra rivales de menor entidad, seguiremos viendo cómo otros se escapan en la tabla. Esto tiene que cambiar ya.