El Castellón exhibió una versión abrumadora en Riazor para infligir al Deportivo una derrota contundente de 1-3. Los visitantes controlaron gran parte del encuentro con un 56% de posesión y superioridad clara en ocasiones, registrando 17 tiros totales frente a los 6 blanquiazules. El gol de Yeremay en el minuto 32 dio esperanzas momentáneas al conjunto coruñés, pero la reacción castellonense fue fulminante tras el descanso. La expulsión de un jugador deportivista complicó aún más el panorama local en el tramo final.
Marc-Oliver Doué abrió la brecha visitante en el 64 con un tanto que cambió el rumbo definitivo. Brignani amplió ventaja en el 79, y Brian Cipenga sentenció la contienda en el 84 con el tercero. Las tarjetas amarillas (6 para Castellón, 3 para el Deportivo) reflejaron la intensidad del partido, aunque la disciplina fue especialmente cuestionable en el equipo visitante. A pesar de la superioridad ofensiva del Castellón, ambas defensas mostraron solidez cuando fue necesario con dos paradas cada una.
Esta victoria proyecta al Castellón como equipo en forma, capaz de imponer su juego ante rivales de entidad. El Deportivo, por su parte, debe analizar su defensiva vulnerable y capitalizar mejor sus escasas oportunidades. La expulsión complicó un partido que ya pintaba cuesta arriba, pero la diferencia de calidad fue evidente sobre el césped.