Por fin ganamos en el Molinón contra el Granada, aunque nos costó más de la cuenta. Dominamos buena parte del partido con el 52,6% de posesión y generamos claramente más ocasiones que nuestro rival, con 15 tiros totales frente a sus 7. Sin embargo, fuimos imprecisos en ataque durante la mayoría de los noventa minutos, algo que no puede seguir pasando si queremos competir por el ascenso. El Granada se defendió bien y apenas nos inquietó en defensa, demostrando que tenemos una solidez defensiva interesante con solo 2 paradas necesarias.
El gol fue el de César Gelabert en el minuto 89, casi en el último suspiro. Un tanto que valió su peso en oro tras todo ese sufrimiento innecesario. Nos pasó lo de siempre: tuvimos el control del partido, la mayoría de ocasiones, pero necesitábamos esperar casi al final para romper la resistencia de los granadinos. Eso no puede ser nuestra firma si aspiramos a estar arriba.
Esta victoria es lo mínimo contra un Granada que no llegó con intención ofensiva clara. Necesitamos ser más contundentes ante cualquier rival y resolver los partidos antes de que se complique todo. El equipo tiene calidad para competir cada fin de semana por los tres puntos, pero la exigencia debe ser mayor. Sigamos mejorando.