El Real Valladolid sucumbió ante el FC Andorra en el José Zorrilla en un encuentro donde los pucelanos dominaron el balón pero careció de efectividad ofensiva. A pesar de comandar las acciones durante buena parte del partido con una posesión del 32,1 por ciento y lanzando 17 tiros al arco, la falta de precisión en las zonas de finalización selló su destino. Los andorranos, con un juego más compacto y directo, supieron defenderse mediante una presión asfixiante y castigaron sin clemencia en el momento más inesperado.
Kim Min-Su materializó la sentencia en el descuento total, al minuto 90+2, aprovechando un despiste defensivo vallisoletano para firmar el tanto de la victoria. Hasta ese momento, el partido fue un monólogo blanco donde el equipo local bombardeó el área con reiteración, aunque el portero andorrano realizó intervenciones decisivas. Las tres tarjetas amarillas mostradas al Valladolid evidenciaron la frustración de un conjunto que no encontró grietas por donde perforar la defensa visitante.
Esta derrota supone un golpe crítico para las aspiraciones del Valladolid en la zona de promoción. Los andorranos, por su parte, suman tres puntos vitales que les consolidan en puestos de salvación directa, mientras que los pucelanos ven comprometida su carrera hacia el ascenso tras esta caída inesperada en casa.