Por fin ganamos en Butarque, pero nos costó más de la cuenta. El Leganés no es rival de los grandes, así que esta victoria es lo mínimo que podíamos sacar de aquí. Dominaron la posesión con ese 60 por ciento, pero nosotros supimos sufrir y esperar nuestras ocasiones. Fue un partido de esos donde tienes que estar concentrado los noventa minutos porque cualquier despiste te cuesta caro. Al final, la efectividad fue la diferencia: ellos tuvieron cuatro tiros a puerta, nosotros cinco, pero el gol llegó cuando más lo necesitábamos.
Jonathan Dubasin nos sacó del apuro en el minuto 88, cuando parecía que íbamos a marcharnos de aquí con un empate que habría sido decepcionante. Eso fue lo único que vimos claro en ataque durante toda la tarde. Un tanto de esos de supervivencia que te da aire cuando las cosas no fluyen como quieres. Sufrimos defensivamente más de lo ideal, recibimos tres amarillas por nuestra parte, así que tuvimos que tener cuidado.
Lo que veo es que el equipo sigue siendo demasiado errático. Para competir por el ascenso, no podemos depender de goles de cabeza en el minuto 88 contra equipos como el Leganés. Necesitamos ser más consistentes, dominar más y liquidar partidos antes. Las estadísticas lo dicen: posesión, tiros, todo fue muy igualado. Esto tiene que cambiar si queremos soñar con Primera.