El Eibar desplegó una actuación clínica en Ipurua para doblegar al Real Valladolid por un contundente 3-0. Los armeros fueron eficaces en defensa y letal en el contraataque, aprovechando sus ocasiones con precisión quirúrgica. El conjunto local controló los ritmos del encuentro pese a ceder la posesión, demostrando que el fútbol moderno no siempre premia quien más toca el balón.
Ander Madariaga abrió la lata en el minuto seis con un tanto que marcaría la tónica de la jornada. Jon Bautista amplió la ventaja tras el descanso, en el 48, sentenciando prácticamente el duelo. José Corpas puso la rúbrica final en el 70 con el tercero que cerró cualquier resquicio de esperanza vallisoletano. El Valladolid no fue capaz de materializarse pese a su dominio territorial, rematando apenas dos ocasiones a puerta frente a las cuatro del Eibar. Las tarjetas proliferaron en ambos bandos, con cuatro amonestaciones en los pucelanos.
La victoria consolida al Eibar en su objetivo de permanencia con una solidez defensiva notable. El Valladolid, por su parte, sufrió un revés considerable que penaliza sus aspiraciones tras un encuentro donde dominó pero no supo concretar sus chances. Una lección sobre la importancia de la efectividad en el fútbol de segunda categoría.