Ganamos en Ceuta gracias a ese gol tempranero de César Gelabert en el minuto 4, pero por fin nos llevamos los tres puntos de un estadio donde nos costó más de la cuenta. Apenas tuvimos el balón durante noventa minutos, apenas rozamos los 37% de posesión, pero defendimos como guerreros. Nuestro portero tuvo que estar atento en siete ocasiones porque el Ceuta nos bombardeó constantemente con doce intentos. No fue bonito, no fue lo que queremos ver, pero es lo que había que hacer: ir al norte de África, sacar un gol rápido y traernos los puntos.
El tanto de Gelabert fue casi todo lo que necesitábamos. Salimos enchufados desde el primer segundo, aprovechamos un desajuste defensivo y metimos. A partir de ahí, una batalla táctica donde ellos pusieron más balón y más tiros, pero nosotros supimos cuándo apretar y cuándo aguantar. Fue de esas victorias en las que tu portero es fundamental porque solo metimos cuatro tiros a puerta.
Esto es lo mínimo cuando peleas por el ascenso. Ceuta no es rival de Champions, así que llevarse la victoria aquí no merece palmas, merece asimilarlo como obligatorio. Ahora necesitamos esos mismos tres puntos jugando bien, con nuestro fútbol. Esa es la exigencia que nos marcamos nosotros en el Sporting. Los rivales grandes vienen en poco tiempo.