El Huesca se llevó los tres puntos de Mendizorrotza con una victoria mínima pero merecida ante un Mirandés que no encontró las herramientas para romper un dispositivo defensivo sólido. El gol de Sergi Enrich en el minuto 25 fue decisivo en una primera mitad donde los oscenses controlaron los ritmos del encuentro. Los rojillos tuvieron más posesión (51,9%), pero carecieron de claridad en zona de ataque y se vieron superados en criterio durante gran parte del partido.
La acción decisiva llegó temprano cuando Enrich aprovechó una desorganización defensiva para adelantar al Huesca. Desde ese instante, el equipo de la provincia de Huesca se replegó inteligentemente, obligando al Mirandés a ejercer presión sin precisión. Las tarjetas amarillas proliferaron: cinco para los locales y dos para los visitantes, reflejo de una intensidad creciente donde los rojillos buscaban abrir la cerradura sin conseguirlo. Ambos equipos sumaron apenas dos remates a puerta cada uno.
Este resultado sitúa al Huesca en una posición privilegiada en la clasificación, sumando tres puntos vitales en su aspiración de ascenso. El Mirandés, pese a la buena posesión, no logró concretar y ve comprometidas sus aspiraciones tras esta derrota en casa, un golpe importante en una categoría donde los encuentros directos pesan decisivamente.