# Crónica: Mirandés 0-1 Huesca
El Huesca se llevó los tres puntos de Mendizorrotza con una victoria ajustada ante un Mirandés que dominó buena parte del encuentro. Los oscenses resolvieron el partido con eficacia en la primera mitad, mientras que los locales no supieron capitalizar su superioridad en el control del juego. Un resultado que definió a dos equipos con planteamientos distintos: uno más conservador en defensa y efectivo en ataque, otro más ambicioso pero impreciso en la ejecución.
Sergi Enrich fue el verdugo del Mirandés al abrir la lata en el minuto 25, en una acción que fue determinante para el devenir del partido. Los de Mirandés reaccionaron con intensidad pero sin llegar a generar peligro real. El Huesca tuvo que sufrir especialmente en el tramo final, donde los locales acusaron su frustración con cinco tarjetas amarillas contra dos del visitante, reflejo de la dureza que adquirió el encuentro.
Este triunfo consolida al Huesca como un rival incómodo a domicilio, capaz de ganar sin necesidad de ser superior. El Mirandés, pese a controlar el balón durante más de la mitad del partido, se quedó con las manos vacías por su falta de definición. Un resultado que deja lecciones claras sobre la importancia de la efectividad en Segunda División.