Perdimos 1-3 en casa contra el Málaga y es inaceptable. Tuvimos más posesión, más tiros, pero nos falta lo más importante: efectividad y solidez defensiva. El Molinón fue testigo de una actuación vergonzosa donde nos desmoronamos en los momentos clave. No podemos permitirnos estas derrotas si queremos competir por el ascenso. La expulsión nos complicó todo, pero eso no justifica que nos metieran tres goles en casa.
Los malagueños nos sorprendieron con un gol tempranero de Chupete en el 35, y desde ahí empezamos a sufrir. Adrián Niño nos asestó el golpe definitivo en el 58 con un gol que nos dejó tocados. Julen Lobete cerró la faena en el 87 cuando ya no había margen de reacción. Nosotros apenas fuimos peligrosos, con solo tres tiros a puerta de nuestros catorce intentos. La falta de puntería es preocupante.
Este resultado es un golpe duro en la moral. Dominamos el partido en números, pero eso de poco sirve si no convertimos y si regalamos goles tan fácilmente. Necesitamos reaccionar inmediatamente, porque así no llegamos a nada. El equipo tiene que entender que en esta categoría no se puede jugar con tanta relajación defensiva. Exijo respuesta inmediata en el próximo partido.