Perdimos en el Mirandilla contra un Cádiz que nos superó en eficacia, aunque nosotros dominamos buena parte del encuentro. Controlamos la posesión con casi el 62% del balón y generamos ocasiones claras, pero la falta de acierto en defensa nos mató. Nos metieron dos goles en momentos que no podemos permitirnos: García Pascual nos sorprendió en el minuto 11 y Brian Ocampo amplió la ventaja en el 53 cuando teníamos que estar más alerta. Solo Gaspar Campos consiguió hacer el descuento en el tiempo de descuento, pero era demasiado tarde.
El partido fue de esos que duelen porque tuvimos el control pero no supimos aprovechar. Lanzamos 25 tiros totales y diez a puerta, muchísimos más que el rival, pero solo convertimos uno. Fue un festival de imprecisión. El Cádiz fue práctico, defensor y castigó nuestros errores sin piedad. Eso es lo que hace un equipo competitivo en esta categoría.
No podemos aceptar este tipo de derrotas si queremos pelear por el ascenso. Tenemos que aprender a cerrar partidos cuando dominamos. La posesión y los tiros no sirven de nada si no sabemos traducirlo en goles. Nos falta consistencia defensiva y, sobre todo, mentalidad ganadora. Así no ascendemos. Punto.