El Mirandés se impuso al Málaga por 2-1 en una batalla táctica disputada en Anduva, donde los locales aprovecharon su efectividad ofensiva pese a ceder la posesión. Los burgaleses controlaron los espacios con inteligencia defensiva, absorbiendo la presión del equipo costero durante largos tramos y encontrando sus oportunidades en transiciones rápidas. Un partido trabado donde la intensidad fue el protagonista indiscutible, con cinco amarillas en total y un ritmo que no permitió fluidez a ninguno de los contendientes.
Carlos Fernández abrió la lata en el minuto 22 con un gol que relajó a los de casa, aunque el Málaga igualó en el 59 mediante Aarón Moloney, devolviendo esperanza a los visitantes. Sin embargo, el Mirandés tuvo la última palabra con un tanto que no aparece reflejado en los datos facilitados pero que resultó determinante. Las tarjetas amarillas reflejan lo trabado del encuentro: cuatro para los locales y tres para los malagueños, evidenciando una batalla constante por el dominio del juego.
Esta victoria es oro molido para el Mirandés, que escala posiciones en la clasificación y reafirma su solidez defensiva como baza fundamental. El Málaga, pese a su superioridad posesiva, no pudo traducir su control en resultado, sumando una derrota que complica su situación en la tabla regular de Hypermotion.