El Deportivo La Coruña se impuso al Albacete por 2-1 en un encuentro disputado en Riazor que reflejó el dominio territorial de los gallegos. Los locales controlaron el ritmo del partido con un 54,1% de posesión y fueron capaces de convertir sus ocasiones en ventaja, aunque sin brillar especialmente en el juego ofensivo, registrando solo doce disparos totales.
Yeremay Hernández abrió la cuenta en el minuto 25 con un gol que parecía sentenciar el duelo, pero el Albacete no se rindió. Los manchegos presionaron constantemente y generaron más ocasiones, acumulando dieciséis tiros, aunque solo cuatro fueron a puerta. Samuel Obeng consiguió el descuento en el 64, acercando peligrosamente a su equipo al empate. Los coruñeses vieron cómo se complicaba un partido que controlaban, con tres tarjetas amarillas que acrecentaron la tensión. A pesar de las dificultades finales, el equipo de Riazor logró resistir y llevarse los tres puntos.
Para el Deportivo fue una victoria importante que ratifica su capacidad competitiva en casa, aunque su escasa efectividad ofensiva deja margen de mejora. El Albacete, por su parte, demostró que puede competir ante rivales de mayor estatus, pero nuevamente se queda sin poder transformar su esfuerzo en puntos.