Ganamos 2-1 al Huesca en El Molinón y por fin conseguimos los tres puntos, aunque nos costó más de la cuenta. Tuvimos que esperar al segundo tiempo para desplegar nuestro fútbol, porque en la primera mitad fuimos imprecisos y el rival nos superaba en posesión. Pero cuando salimos del vestuario con otra mentalidad, todo cambió. Ferrari nos puso por delante en el 46' y Manu Rodríguez amplió la ventaja apenas siete minutos después. Parecía resuelto, pero el Huesca nos metió susto con el gol de Sielva en el 58' que nos obligó a sufrir hasta el final.
Lo importante fue cómo reaccionamos tras el descanso. Esos dos goles en cinco minutos fueron decisivos para romper la inercia de un partido donde ellos tuvieron más pelota pero nosotros fuimos más eficaces arriba. La defensa aguantó cuando tuvieron que hacerlo, aunque cometimos demasiadas imprecisiones que nos llevaron a ver tres amarillas innecesarias.
Este es el tipo de victoria que necesitamos: ante rivales que no son de los grandes, no podemos permitirnos estos sobresaltos. Si aspiramos al ascenso, tenemos que ser mucho más regulares y no depender de reacciones de segunda mitad. Hay que mejorar desde el primer minuto, porque a los grandes equipos no les vas a dar ese margen.