Otro empate que nos deja con ese sabor amargo de oportunidad perdida. El Sporting se fue al descanso perdiendo 2-1 después de una primera mitad completamente descontrolada. Empezamos bien, ganamos con Juan Otero en el minuto 7, pero luego nos desmoronamos. El Valladolid nos metió dos goles antes del intermedio y casi nos noquea. Afortunadamente, Pablo Vázquez nos rescató en el 80 para conseguir un punto que, siendo realistas, nos sabe a poco cuando tienes el partido para ganarlo.
Los goles fueron clave para entender lo que pasó. Otero nos puso por delante, pero Juric y Sergi Canós, en apenas cuatro minutos, nos dieron la vuelta en la peor manera posible. Fue una secuencia de desconcentración defensiva que no podemos permitirnos. El gol de Vázquez llego tarde, cuando ya el daño estaba hecho. Tuvimos diecisiete tiros y solo cuatro a puerta; eso resume perfectamente nuestra ineficacia ofensiva.
Con el 58% de posesión y esa superioridad que mostramos, no ganar en El Molinón es inaceptable. Un punto no nos acerca al ascenso, nos aleja. Si queremos competir de verdad, necesitamos ganar estos partidos contra rivales como el Valladolid. El Sporting debe exigirse mucho más.