El Real Zaragoza sucumbió ante el Burgos en el Ibercaja tras un partido táctico donde el equipo visitante supo aprovechar su ocasión más clara. Los aragoneses dominaron la posesión del balón, 46.4 por ciento frente a 53.6, y generaron mayor cantidad de llegadas con dieciséis intentos totales y siete a puerta. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros y la sólida defensa del Burgos, reflejada en sus siete paradas, condenaron a los locales a una nueva derrota en casa.
El único gol del encuentro llegó en el minuto 66 de la mano de Kevin Appin, quien aprovechó un descuido defensivo zaragocista para sentenciar el choque. Hasta ese momento, el partido había sido cerrado y poco generoso en emociones. El Zaragoza intentó reaccionar sin conseguir desnivelar el marcador, a pesar de sus intentonas posteriores. La tarjeta amarilla se cebó con los locales, que acumularon tres amonestaciones frente a dos del visitante, sin episodios de violencia que justificaran expulsiones.
Este resultado posiciona al Burgos en una buena racha competitiva mientras que el Zaragoza, incapaz de ganar en casa, cede terreno en la batalla por los puestos altos de la clasificación. Los turolenses deberán revisar su efectividad ofensiva si aspiran a pelear por el ascenso en estos decisivos compases de la temporada.