El Eibar se impuso con autoridad al Cádiz en Ipurua con un contundente 3-1 que refleja el dominio de los armeros durante gran parte del encuentro. Los de la casa controlaron el balón con un 51,5% de posesión y generaron peligro constante, especialmente en la segunda mitad. Los gaditanos apenas inquietaron a la defensa local, con tan solo un disparo entre los tres palos durante los noventa minutos, síntoma de una actuación muy por debajo de lo esperado.
Javier Martón abrió la lata en el minuto 42, estableciendo ventaja antes del descanso. El Cádiz intentó reaccionar en la segunda mitad, pero Malcom Adu Ares sentenció prácticamente el encuentro en el 83 con el segundo tanto local. Brian Ocampo consiguió reducir diferencias en el tramo final, pero llegó demasiado tarde para cambiar el devenir del partido. El Eibar fue claramente superior en creatividad y ocasiones, con catorce tiros totales frente a los seis del equipo visitante.
Esta victoria consolida el buen momento del Eibar, que demuestra capacidad ofensiva y control del juego en casa. El Cádiz, por su parte, necesita replantear urgentemente su juego ofensivo tras una exhibición muy pobre en ataque y defensa, acumulando además dos tarjetas amarillas que avisan de la falta de disciplina táctica.