El Granada se llevó un mazazo en casa frente al Mirandés en un encuentro que parecía controlado pero que acabó escapándose de las manos. Los rojiblancos dominaron el partido con un 60,8% de posesión y 15 disparos totales, pero su incapacidad para materializar esas ocasiones les pasó factura. El Mirandés, más compacto atrás y letal en ataque, supo aprovechar sus oportunidades en un Nuevo Estadio de Los Cármenes donde se esperaba que los locales sentenciaran mucho antes.
El encuentro se torció en los compases finales cuando todo parecía encaminarse hacia el empate sin goles. Pablo Sáenz puso por delante al Granada en el minuto 73, iluminando un partido gris hasta ese momento. Sin embargo, el equipo visitante no se desmoronó y encontró el premio en el 85 con un tanto de Gonzalo Petit que cambió completamente el resultado. La expulsión de un jugador grandinista agravó la situación local en los instantes finales, dejando a los de casa con diez hombres. Ambos equipos vieron tarjetas amarillas moderadas, sin excesiva dureza arbitral.
La derrota casera hunde al Granada en la tabla, quien ve comprometida su continuidad en zona de ascenso directo. El Mirandés, por su parte, suma tres puntos de oro que le mantienen en la lucha por el playoff, demostrando que puede competir en cualquier campo pese a su inferioridad ofensiva.