Por fin ganamos en el Molinón, aunque nos costó más de la cuenta contra un Cultural Leonesa que vino a defenderse. Controlamos el partido con un 57,9% de posesión y generamos bastantes ocasiones, pero la efectividad brilló por su ausencia durante buena parte del encuentro. Con 17 tiros totales y solo 6 a puerta, quedó claro que algo no funciona en la precisión ofensiva. Afortunadamente, el equipo fue sólido defensivamente y apenas sufrimos peligro real.
El gol de Lucas Perrin en el minuto 54 fue la chispa que necesitábamos para desbloquear un partido que se enquistaba. Una acción de calidad que rompe la inercia, aunque debería haber habido más goles antes. El Cultural apenas nos exigió a nuestro portero, con solo dos tiros a puerta, lo que demuestra que supimos controlar los ritmos.
Pero seamos claros: esto es lo mínimo. Contra un equipo de esta categoría no deberíamos sufrir para ganar en casa. Si queremos competir por el ascenso, necesitamos mucha más claridad ofensiva y mayor contundencia. Las cuatro tarjetas amarillas son un síntoma de falta de claridad táctica. El Sporting merece más ambición, más goles y partidos mucho más cómodos. Esto apenas es un paso.