Ganamos 4-1 en El Molinón contra el Castellón y, por fin, tuvimos una actuación contundente en casa. Nuestro equipo se fue al descanso en ventaja gracias al gol de Juan Otero en el 42', y en la segunda parte nos pusimos muy cómodos cuando Ferrari hizo el 2-0 apenas tres minutos después del intermedio. El Castellón se redujo en el marcador, pero nosotros cerramos la portería y controlamos sin excesivas complicaciones hasta que volvimos a ampliar distancias.
Otero fue determinante con su doblete, anotando su segundo tanto en el 76' para sentenciar prácticamente el encuentro. Pablo García cerró la goleada en el 89' con el 4-1 definitivo. A pesar de que el Castellón tuvo más posesión y lanzó más tiros totales, nosotros fuimos más efectivos en lo que importa: convertir oportunidades. Incluso jugando con un rival numéricos después de su expulsión, mantuvimos la solidez defensiva.
Pero seamos claros: esto es lo mínimo que debemos hacer contra equipos de la parte baja. Ganamos con autoridad, sí, pero teniendo el 41% de posesión en casa no podemos estar conformes. Si queremos competir por el ascenso, necesitamos dominar más, ser más verticales y no depender tanto de la efectividad. El Sporting tiene que ser más exigente consigo mismo. Esto está bien, pero no es suficiente.