Por fin ganamos con autoridad en El Molinón. El Sporting se llevó un 4-1 contra el Castellón que, aunque se lo merecía, nos costó más de la cuenta. Dominamos cuando fue necesario, especialmente en la segunda mitad, y aprovechamos la superioridad numérica tras la expulsión del rival. Nuestro equipo mostró la cara que queremos ver: contundencia en ataque y eficacia cuando tuvimos nuestras oportunidades. No fue perfecto, pero este tipo de victorias son las que construyen temporadas.
Juan Otero fue nuestro hombre del partido con un doblete decisivo en los minutos 42 y 76, rompiendo el partido justo antes del descanso y sentenciándolo en el tramo final. Andrés Ferrari nos puso por delante en el 47, aprovechando el impulso del segundo tiempo, y Pablo García cerró la goleada en el 89. El Castellón logró descontar, pero nunca fue amenaza real una vez que nos pusimos por delante.
Lo importante es que ganamos, pero exijo más continuidad. Tener un 41.3% de posesión ante un rival de esta envergadura no debería ser la norma. Si queremos competir por el ascenso de verdad, necesitamos ser más dominantes, más agresivos desde el inicio. Este tipo de triunfos son obligatorios, punto. Ahora toca seguir sumando.