Perdimos en Gran Canaria de forma inaceptable. Las Palmas nos dominó desde el principio y nos metieron un gol en el minuto 12 que nos condenó. Tuvimos la pelota apenas el 41% del tiempo, un dato que resume perfectamente nuestro partido: pasivos, sin capacidad para imponer nuestro juego ni condicionar al rival. Dejamos que ellos marcaran la pauta y nosotros simplemente reaccionamos sin convicción ni orden.
El gol de Ale García llegó en una acción donde fuimos lentos defensivamente, permitiendo que tuvieran todo el espacio del mundo para rematar. A partir de ahí, Las Palmas tuvo claro el partido: 19 tiros totales contra nuestros 9, solo 5 a puerta contra nuestros 4. Nos faltó criterio ofensivo, combinación y velocidad en las transiciones. Parecía que jugábamos con miedo, buscando no encajar en lugar de ganar.
Esta derrota nos duele porque estamos en una competición donde hay que competir por el ascenso, y contra equipos como Las Palmas no podemos permitirnos actitudes tan timoratas. Nos falta actitud ganadora, más agresividad en el juego y rotundidad en defensa. Así no vamos a ningún lado. El equipo necesita levantarse ya porque no hay margen de error si queremos estar arriba.