Volvemos a dejar puntos en El Molinón y esa es la realidad que duele. Empatamos 1-1 contra el Deportivo en una jornada en la que teníamos la oportunidad de meter presión arriba. Juan Otero nos puso por delante con un gol tempranero en el minuto 17, pero desde ese momento el equipo desapareció del partido. El Deportivo nos dominó de principio a fin, con una posesión aplastante del 66% frente a nuestro 33%, y nosotros simplemente nos dejamos llevar hasta que Dani Barcia igualó en el 81. Eso no es competir.
Los números son vergonzosos. Ellos remataron 17 veces, nosotros apenas 8. Cuando tienes la suerte de adelantarte temprano, tienes que matar el partido, defender bien y aprovechar los espacios. Hicimos nada de eso. Un punto en casa es un regalo a un rival directo, especialmente cuando aspiramos a pelear por el ascenso. No fuimos capaces de controlar el juego ni de tener presencia ofensiva cuando más lo necesitábamos.
Con esta mentalidad no ganamos nada. El Sporting necesita ganar partidos, no conformarse con empates insípidos. Nos falta actitud competitiva desde el primer minuto, intensidad defensiva y claridad en ataque. Un punto aquí es prácticamente una derrota. Tenemos que reaccionar ya.