Nos hemos ido del Sardinero con una derrota inaceptable. El Racing nos metió tres goles y nosotros apenas pudimos responder con uno. Tuvimos más posesión, más tiros, más ocasiones en el papel, pero no supimos convertir eso en puntos. Es frustrante porque controlamos gran parte del partido, pero el fútbol se juega en los noventa minutos, no en las estadísticas. Guliashvili nos sorprendió temprano en el diez, pero lo peor vino al final con dos goles en tiempo de descuento que nos sentenciaron de manera brutal.
Esos dos tantos de Villalibre en los últimos minutos son imperdonables. Cuando un equipo que aspira al ascenso se deja sorprender así en el tiempo añadido, demuestra falta de concentración y madurez. Nosotros tuvimos nuestras ocasiones, intentamos reaccionar, pero no fuimos lo suficientemente efectivos. El Racing, con menos posesión, fue más clínico. Esa diferencia entre merecedor y ganador es la que separa a los candidatos de los demás.
No podemos seguir así si queremos competir por arriba. Estas derrotas nos pesan en la clasificación y nos alejan de nuestros objetivos. El equipo tiene calidad, lo vimos con balón, pero la exigencia mental debe ser mayor. En LaLiga Hypermotion no hay lugar para despistes. Hay que reaccionar ya.