El Burgos se impuso con autoridad en el Carlos Belmonte ante un Albacete que no pudo capitalizar su dominio posesional. Los visitantes rompieron el encuentro en los primeros minutos con Kevin Appin abriendo la lata en el 13', y aunque los locales tuvieron más balón durante la primera parte, Fernando Niño liquidaba prácticamente el partido antes del descanso con un segundo tanto en el 45'+2. El Albacete reaccionó en la segunda mitad y Álex Rubio recortó distancias en el 63', pero la resistencia defensiva burgalesa fue inquebrantable. Álex Lizancos sentenció definitivamente en el 71' con el tercero visitante.
Los números cuentan una historia reveladora: mientras el Albacete controlaba la posesión con un 53.3 por ciento y completaba siete disparos, apenas uno fue a puerta. El Burgos, por su parte, fue muchísimo más efectivo con sus cuatro remates dirigidos a portería, transformándolos en tres goles. La disciplina también marcó diferencias, con cuatro tarjetas amarillas para los locales frente a dos de los burgaleses.
Este resultado consolida la solidez ofensiva y defensiva del Burgos, que demostró capacidad para resolver partidos en transiciones rápidas. Para el Albacete, la derrota subraya sus problemas de efectividad en ataque, incapaz de traducir su dominio posesional en oportunidades claras de gol.