Por fin nos llevamos los tres puntos en El Molinón, aunque nos costó más de la cuenta contra la Real Sociedad II. Dominamos el partido con un 55,6% de posesión y generamos bastante peligro ofensivo, pero esa falta de efectividad nos tuvo en tensión durante los noventa minutos. Ganamos 1-0 en casa, que es lo mínimo exigible cuando tienes esa superioridad territorial y esas ocasiones. El equipo mostró solidez defensiva, sin recibir apenas llegadas peligrosas, pero necesitamos ser mucho más contundentes arriba.
El gol llegó en el momento perfecto, en el 45', cuando Gaspar Campos selló el partido justo antes del descanso. Un tanto de oro que nos permitió controlar la segunda mitad sin demasiadas complicaciones. Con once tiros a puerta contra apenas dos del rival, las cifras hablan de nuestra superioridad, pero en el fútbol competitivo no todo vale: necesitábamos haber sentenciado mucho antes.
Miren, ganar al filial de la Real es lo mínimo, pero esto no nos sirve si queremos pelear por el ascenso. Nos faltan goles, esa capacidad letal que caracteriza a los equipos ganadores. La consistencia defensiva está bien, pero en la categoría necesitamos equipos que maten los partidos cuando tienen oportunidad. Esto es insuficiente para nuestras ambiciones.