Otra derrota que duele y mucho. Perdimos en El Plantío contra el Burgos por un gol en los últimos segundos del partido, cuando parecíamos que íbamos a llevarnos al menos un punto. Tuvimos más posesión, disparamos más que el rival, pero eso de poco nos sirve si no somos capaces de meter goles. Controlamos buena parte del encuentro, pero faltó esa claridad en el último pase, esa capacidad de generar peligro real en el área del Burgos que nos diferencie de otros equipos.
El gol de Fernando Niño en el 90+1 fue como un jarro de agua fría. Cuando el partido estaba prácticamente resuelto sin ganador, nos metieron. Y lo peor es que ellos apenas nos complicaron las cosas: solo cuatro tiros a puerta, cero paradas nuestras. Mientras tanto, nosotros tuvimos once disparos totales pero ninguno llegó a portería. Eso es inaceptable a estas alturas de temporada.
Este es el problema del Sporting: no estamos compitiendo con la contundencia que exige esta categoría. Si queremos aspirar a pelear por el ascenso, no podemos perder contra equipos así de esta manera. Necesitamos cambios radicales en la mentalidad ofensiva. Estamos regalando puntos que no podemos permitirnos regalar. Exijo más.