El Málaga se impuso sin discusión a Las Palmas en La Rosaleda con un contundente 2-0 que refleja su superioridad en el juego directo. A pesar de ceder la posesión a los canarios, los blanquiazules dominaron las acciones más peligrosas con diecisiete disparos, de los cuales cinco encontraron portería. Las Palmas apenas inquietó, con apenas tres intentos a puerta en todo el encuentro. Un encuentro donde la eficacia fue la clave para los locales.
Los goles llegaron en la segunda mitad, cuando el Málaga apretó definitivamente. Diego Murillo abrió la lata en el minuto 58, dando oxígeno a los blanquiazules tras un primer tiempo de intensidad pero sin claridad. Ocho minutos después, Joaquín Muñoz rubricaba la victoria con el segundo tanto, sentenciando cualquier opción de reacción canaria. Tarjetas amarillas por bando y ninguna expulsión en un partido áspero pero controlado en lo disciplinario.
Esta victoria consolida un Málaga peligroso a partir de la pegada en ataque, capaz de resolver encuentros con pocas oportunidades. Las Palmas, por su parte, mostró deficiencias ofensivas preocupantes, incapaz de generar ocasiones claramente claras. Los canarios deberán revisar su puntería si quieren competir en esta categoría.