Ganamos 3-0 al Cádiz en El Molinón y por fin tuvimos una actuación contundente. Nosotros controlamos el partido desde el inicio, aunque la posesión fue prácticamente equilibrada. El rival se vio superado en intensidad y claridad, recibiendo seis amarillas que evidencian su frustración. Fue un partido serio donde ejecutamos lo que teníamos que ejecutar contra un equipo que no nos planteó grandes problemas.
Jonathan Dubasin fue clave para nosotros con dos goles, el primero en el 32' que nos puso por delante en un momento importante. En la segunda mitad, Juan Otero amplió la ventaja apenas iniciada la reanudación en el 49', prácticamente sentenciando el encuentro. Dubasin cerró el marcador en el 77' con su segundo tanto, permitiendo que manejáramos cómodamente el final. Con apenas seis tiros a puerta, fuimos eficientes: cada ocasión que nos permitimos fue casi un gol.
Este resultado es lo mínimo que debemos exigirle al Sporting contra rivales de este nivel. No podemos conformarnos con victorias así si queremos ser protagonistas en la lucha por el ascenso. Necesitamos esta regularidad, esta contundencia en El Molinón, pero además tenemos que elevar nuestro nivel cuando nos enfrentemos a los grandes. Los números están ahí: ganamos, pero sigamos mejorando porque el Sporting debe competir por cosas mayores.