El Real Zaragoza sucumbió ante el Granada en el Ibercaja con un resultado de 0-1 que se decidió en el tiempo añadido. Los locales controlaron la posesión en la primera mitad y generaron ocasiones, pero les faltó precisión en la ejecución. El Granada, con mayor control territorial en la segunda mitad, fue más efectivo en el juego directo y aprovechó los espacios que dejaba la defensa zaragocista.
La crónica del partido estuvo marcada por la intensidad y la dureza de un duelo donde proliferaron las tarjetas amarillas. Granada vio cinco cartulinas frente a tres del Zaragoza, además de una expulsión en sus filas que condicionó el juego en los compases finales. El gol decisivo llegó de la mano de Álex Sola en el minuto 90+8, cuando parecía que el partido se encaminaba hacia el empate. Una jugada en la que la defensa zaragocista no pudo contener el ataque del Granada en el último suspiro.
Este tropiezo deja al Real Zaragoza con la sensación de oportunidad perdida, habida cuenta de que generó situaciones para llevarse los tres puntos. El Granada, pese a jugar con uno menos en el tramo final, supo ser efectivo cuando más importaba y se lleva una victoria que refleja su capacidad competitiva incluso en inferioridad numérica. Un resultado cruel para los de casa que deja muchas lecciones por aprender en defensa.