Perdimos en casa contra el Ceuta con un marcador de 1-2 que duele y mucho. Nosotros empezamos mal, nos metieron gol en el minuto 28 tras una defensa desorganizada. Gaspar Campos igualó dos minutos después con algo de fortuna, pero ahí se acabó nuestra efectividad. En la segunda mitad el Ceuta nos dominó completamente, nos llevó el juego hacia donde quiso y nosotros apenas supimos reaccionar con claridad.
Los números son devastadores. Nos llegaron 17 veces, nosotros apenas 9. Ellos remataron 8 a puerta, nosotros solo 3. El gol decisivo llegó cuando ya el equipo estaba hundido anímicamente, sin capacidad de reacción. Nuestro portero trabajó más que el suyo, lo que indica que estuvimos bajo presión constante. Las tarjetas amarillas reflejan un equipo nervioso, sin control.
Esto es inaceptable para un equipo que aspira a competir por el ascenso. No podemos perder de esta manera en El Molinón, donde tenemos que ser fuertes. El Ceuta nos superó en todo: en ideas, en intensidad, en control. Necesitamos analizar qué está fallando porque así no llegamos a ningún lado. Se acabó la paciencia con actuaciones como esta. El Sporting tiene que reaccionar ya o estaremos fuera de la pelea.