El Granada sucumbió ante el Burgos en el Nuevo Estadio de Los Cármenes en un partido que se le escapó en los instantes finales. Los rojiblancos dominaron la posesión con un 55,3% frente al 44,7% de los visitantes, generando ocasiones sin concretar. El conjunto castellano, más compacto defensivamente, supo esperar su oportunidad y la aprovechó cuando parecía que el encuentro se encaminaba hacia el empate sin goles.
La historia se decidió en el tiempo de descuento. David González materializó el golpe de efecto en el minuto 90+1, rematando una jugada en la que el Granada no pudo reaccionar. Los locales, que apenas consiguieron rematar un disparo entre los tres palos frente a los dos del Burgos, pagaron caro la imprecisión. La disciplina también pesó: Granada vio cinco tarjetas amarillas mientras que el equipo visitante recibió solo dos, evidenciando una mayor frialdad de los burgaleses en la gestión del partido.
Este resultado supone un golpe importante para el Granada, que no pudo aprovechar su superioridad territorial ni la ventaja de jugar en casa. El Burgos, por su parte, demuestra capacidad competitiva con una victoria que refuerza su solidez defensiva y su efectividad en transiciones rápidas. Los castellanos se llevan tres puntos de oro de un partido de gran intensidad.