El Granada sucumbió ante el Burgos en el Nuevo Estadio de Los Cármenes en un encuentro donde el dominio territorial no sirvió de nada. Los granadinos controlaron el balón durante la mayor parte del partido, rozando el 55% de posesión, pero fueron incapaces de traducir su superioridad en ocasiones claras. El Burgos, más compacto y pragmático, aprovechó sus oportunidades limitadas para llevarse los tres puntos con una victoria agónica que dejó a los rojiblancos con las manos vacías.
David González fue el verdugo del equipo nazarí en el minuto 90+1, en una acción que resume la noche del Granada: trabajo defensivo sólido pero falta de efectividad ofensiva. Los de casa generaron ocho disparos pero apenas uno fue a puerta, mientras que los burgaleses fueron más efectivos con sus recursos. La tarjeta roja nunca llegó, pero el Granada vio cartulinas amarillas en cinco ocasiones frente a las dos del visitante, evidenciando cierta desesperación defensiva en los compases finales.
Este resultado supone un golpe serio para las aspiraciones del Granada en la Hypermotion. Los granadinos siguen buscando la consistencia necesaria para pelear por el ascenso, mientras que el Burgos suma un triunfo valioso que le posiciona mejor en la pugna por las plazas de playoff. La falta de pegada ofensiva continúa siendo la asignatura pendiente del equipo granadino.