Ganamos 1-3 en el Ibercaja, pero vaya, nos costó más de la cuenta contra un Zaragoza que no es rival de los grandes. Salimos lentos, nos metieron a los 23 minutos y tuvimos que remontar. Por fin encontramos nuestro ritmo: Lucas Perrin empató en el 29 con un gol que nos puso en la pelea, pero el partido fue nuestro a tramos. Dominaron la posesión ellos, eso sí, pero nosotros fuimos más efectivos cuando nos propusimos serlo.
Lo importante fue la reacción en la recta final. Zaragoza tuvo ocasiones, tiró más veces que nosotros, pero nuestro portero estuvo atento cuando fue necesario. Amadou Coundoul nos selló la victoria prácticamente en el descuento, en el 90+5, una conexión que reflejó nuestra superioridad cuando apretamos. Eso es lo que queremos del Sporting: intensidad y efectividad cuando entra en juego.
Este tipo de victorias son obligatorias si queremos competir por el ascenso. No podemos permitirnos sufrir tanto contra rivales asequibles. Tuvimos tres amarillas, lo que muestra una cierta precipitación, pero al final nos llevamos los tres puntos. El equipo sabe lo que está en juego y necesitamos mantener este nivel, ser más contundentes y consistentes. Esto es solo el comienzo de lo que le exijo al Sporting.