Ganamos 3-1 al Almería en El Molinón, pero nos costó más de la cuenta. Vinimos con un plan claro: golpear rápido y controlar desde atrás. Juan Otero fue letal en los primeros veinte minutos, marcando dos goles que nos pusieron 2-0 arriba. Era lo que necesitábamos en ese momento, porque el Almería llegaba con intención y nosotros teníamos que ser efectivos en ataque. La segunda parte se complicó cuando nos metieron el 2-1 en el 56', y por fin tuvimos que sufrir defensivamente cuando ellos apretaron la manija. Sacamos el partido adelante gracias a Pablo Vázquez en el 82', que cerró la victoria cuando ya el partido estaba muy tenso.
Lo que me molesta es que con solo 35% de posesión y solo 8 tiros a puerta, dejamos que el Almería nos dominara en el juego. Tuvieron 20 tiros totales, y aunque solo acertaron 7, nosotros no podemos permitir que rivales como este nos controlen tanto en nuestro campo. Juan Otero brilló en el primer tiempo y fue decisivo, pero el rendimiento colectivo no fue el que yo exijo para un equipo que quiere competir por el ascenso.
Este triunfo suma tres puntos, y eso es lo mínimo cuando juegas en casa contra equipos que no están en la batalla del ascenso. Necesitamos ganar estos partidos de forma más sólida, más clara, con mejor dominio. El Sporting tiene que aspirar a más que esto si queremos estar donde merecemos estar.