El Eibar se impuso con contundencia al Córdoba en Ipurua gracias a un arranque fulminante que definió el encuentro en los primeros dieciséis minutos. Los armeros, aprovechando una defensa cordobesista desorganizada, pusieron el partido de cara con dos goles de Javier Martón que llegaron al cuarto y decimosexto minuto respectivamente. A partir de entonces, los de Córdoba intentaron reaccionar dominando la posesión del balón, pero sin hallar las grietas necesarias en una defensa local que se mostró sólida cuando fue requerida.
El choque giró en torno a esos primeros minutos determinantes. Martón fue el verdugo de un Córdoba que no pudo reponerse al golpe inicial. El equipo visitante acumuló cifras de posesión nada despreciables, con un 59,3 por ciento, y generó más ocasiones en el cómputo global con veinte tiros frente a nueve del Eibar, aunque solo cinco fueron a puerta. Las tarjetas amarillas proliferaron más del lado cordobesista, tres frente a dos, evidenciando la tensión del encuentro en sus fases finales.
Este resultado consolida al Eibar en su aspiración de permanencia mediante un juego vertical y efectivo, mientras que el Córdoba debe analizar sus fallos defensivos iniciales, pues el dominio posesional no le sirvió para puntuar ante un rival que supo ser letal en transiciones rápidas y conclusión de jugadas.