Perdimos 2-3 en El Molinón contra el Burgos en una tarde de las que duelen. Tuvimos el partido en nuestras manos, especialmente en la segunda parte, pero nos falta ese punto de madurez defensiva que exijo a un equipo que quiere competir por el ascenso. Fuimos superiores en posesión y ocasiones, pero el rival fue más efectivo cuando nos atacó. Eso no puede pasar en casa, no con nuestras aspiraciones.
Los primeros 22 minutos fueron desastrosos. Nos metieron dos goles seguidos de Fernando Niño y Kevin Appin sin que apenas reaccionáramos. Parecía que el partido se nos escapaba, pero Gelabert en el 53 y Guillermo Rosas en el 71 nos pusieron en la lucha. Estábamos dentro, todo era posible. Sin embargo, en el 90, Mateo Mejia nos golpeó cuando creíamos que habíamos rescatado un punto que merecíamos por lo mostrado en la segunda mitad.
Con 29 tiros y solo 9 a puerta, hay trabajo que hacer en la definición. No puedes jugar así en casa y perder. El Sporting tiene que ganar estos partidos si quiere estar arriba en la tabla. No me vale conformarme con buen fútbol si los resultados no acompañan. Exijo reacción inmediata.