Perdimos en Almería 2-1 y nos vamos de vacío de un partido que teníamos que haber sacado algo más. Salimos enchufados, Gaspar Campos nos puso por delante en el 24 con un gol que nos daba esperanza, pero a partir de ahí nos desmoralizamos. El Almería nos dominó completamente en la segunda mitad, nos metieron dos goles en 30 minutos y nosotros no tuvimos ni un atisbo de reacción. Con 31% de posesión y apenas 9 tiros no puede uno esperar nada en Segunda División.
Lo más vergonzoso fue la expulsión de dos jugadores nuestros por tarjetas. Disciplina lamentable. Encajamos el empate de Embarba en el 55 cuando todavía podíamos estar en el partido, pero después de eso fuimos un equipo ausente. Sergio Arribas sentenció en el 85 cuando ya estábamos rotos mentalmente. El Almería con 24 tiros y 9 a puerta demostró que merecía ganar con holgura.
Este resultado es inaceptable para quien quiere competir por el ascenso. No podemos regalarnos puntos así, especialmente cuando salimos bien del partido. El equipo tiene que demostrar carácter, competitividad y seriedad defensiva. Si queremos estar arriba, estos partidos se ganan o se empataban como mínimo. Así no llegamos a ningún lado.